Palabra desorden

Las cosas tienen peso, masa, volumen, tamaño,
tiempo, forma, color, posición, textura, duración,
densidad, olor, valor, consistencia, profundidad,
contorno, temperatura, función, apariencia, precio,
destino, edad, sentido. Las cosas no tienen paz.

Arnaldo Antunes

DSC_0113

Anuncios

LOS JUSTOS

Un hombre que cultiva un jardín, como quería Voltaire.
El que agradece que en la tierra haya música.
El que descubre con placer una etimología.
Dos empleados que en un café del Sur juegan un silencioso ajedrez.
El ceramista que premedita un color y una forma.
Un tipógrafo que compone bien esta página, que tal vez no le agrada.
Una mujer y un hombre que leen los tercetos finales de cierto canto.
El que acaricia a un animal dormido.
El que justifica o quiere justificar un mal que le han hecho.
El que agradece que en la tierra haya Stevenson.
El que prefiere que los otros tengan razón.
Esas personas, que se ignoran, están salvando el mundo.

Jorge Luis Borges

10458893_885230698173546_4655087140794170138_n

Duerme…

Duerme, duerme, yo te arrullo, sea verano o invierno, mayo o noviembre. Canto al sueño: yo, que no tengo oído, que no escucho música ninguna excepto la ruda música de los ladridos, de las campanas del ganado, el crujir de las ruedas sobre la grava. Canto mi canción junto al fuego como una vieja concha de la playa. Duerme, duerme, digo, avisando con la voz de quienes hacen rodar las cántaras de leche, abren fuego contra los grajos o los conejos o a quienes traen la convulsión de la destrucción hasta la cuna…

Las Olas, Virginia Woolf

DSC_0110

De qué está hecho…

– Esto está hecho de felicidad -dijo Neville-, de la quietud de las cosas ordinarias. Una mesa, una silla, un libro con una pleg
adera entre las páginas. Pétalos que se desprenden de la rosa, la luz intermitente cuando nos sentamos en silencio o hablamos de repente, acaso, al recordar alguna bagatela.
– Está hecho de días de la semana -dijo Susan-, lunes, martes, miércoles; los caballos salen al campo, los caballos regresan; los grajos vienen y van; incluyen los olmos en su red, ya en abril, ya en noviembre.
– Está hecho de futuro -dijo Bernard-. Es la úlitma gota y la más brillante que cayó como azogue celestial en el momento pleno y espléndido creado por nosotros a causa de Percival. ¿El futuro?, me pregunto, sacudiéndome las migas del chaleco, ¿lo que está fuera? Hemos demostrado, comiendo sentados, hablando sentados, que podemos añadir algo al tesoro de los momentos. No somos esclavos, destinados a sufrir golpecillos incesantes y olvidados sobre la espalda inclinada. Tampoco somos ovejas, que siguen a su amo. Somos creadores. Hemos hecho algo a lo que se unirán las incontables congregaciones del tiempo pasado. También nosotros, al ponernos los sombreros, al abrir la puerta, nos adentramos en el caos, pero es un mundo que nuestra propia fuerza puede subyugar y hacer que forme parte del camino iluminado y eterno.

 Las Olas, Virginia Woolf

Imagen

 

Un cielo azul…

En el hidrante las gotas caen una tras otra. Uno oye, salida de la piedra, el agua clara caer sobre el cántaro. Uno oye. Oye rumores; pies que raspan el suelo, que caminan, que van y vienen. Las gotas siguen cayendo sin cesar. El cántaro se desborda haciendo rodar el agua sobre un suelo mojado. «¡Despierta!», le dicen. Reconoce el sonido de la voz. Trata de adivinar quién es; pero el cuerpo se afloja y cae adormecido, aplastado por el peso del sueño. Unas manos estiran las cobijas prendiéndose de ellas, y debajo de su calor el cuerpo se esconde buscando la paz.

Hay aire y sol, hay nubes. Allá arriba un cielo azul y detrás de él tal vez haya canciones; tal vez mejores voces… Hay esperanza, en suma. Hay esperanza para nosotros,contra nuestro pesar

Pedro Páramo, Juan Rulfo

Imagen

Barro tal vez…

“Círculo tras círculo, Mitsima levantó los costados de la jarra; era estrecha en la parte inferior, se hinchaba hacia el centro y volvía a estrecharse en la parte del cuello. Mitsima modelaba, daba palmaditas, acariciaba y rascaba la arcilla; y al fin salió de sus manos el típico jarro de agua de Malpaís, si bien era de color blanco cremoso en lugar de negro, y blando todavía. La contrahecha imitación del jarro de Mitsima, obra de John, estaba a su lado. Mirando los dos jarros, John no pudo reprimir una carcajada. -Pero el próximo será mejor – dijo. Y empezó a humedecer otro terrón de arcilla. Modelar, dar forma, sentir como sus dedos adquirían habilidad y fuerza le proporcionaba un placer extraordinario. [John] …canturreaba mientras trabajaba… Y también Mitsima cantaba…”

Un mundo feliz – Aldous Huxley

Lo que este barro esconde…

Toda arqueología de materiales es una arqueología humana. Lo que este barro esconde y muestra es el tránsito del ser en el tiempo y su paso por los espacios, las señales de los dedos, los arañazos de las uñas, las cenizas y los tizones de las hogueras apagadas, los huesos propios y ajenos, los caminos que eternamente se bifurcan y se van distanciando y perdiendo unos de los otros. Este grano que aflora a la superficie es una memoria, esta depresión, la marca que quedó de un cuerpo tumbado. El cerebro preguntó y pidió, la mano respondió e hizo.

La caverna, José SaramagoImagen